miércoles, 1 de diciembre de 2010

lunes, 6 de septiembre de 2010

en busca del tiempo extraviado


Buscar

No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene.

Alejandra Pizarnik

domingo, 23 de mayo de 2010


un lugar
no digo un espacio
hablo de
qué

hablo de lo que no es
hablo de lo que conozco


no el tiempo
sólo todos los instantes
no el amor
no

no

un lugar de ausencia
un hilo de miserable unión.

Alejandra Pizarnik

martes, 23 de marzo de 2010

No es el caso exacto y sin embargo



Un amor no es un juego.
Un amor da temor,
Endulza tu piel y envenena el interior.

Ella sueña encontrárselo,
Él escapa por ahí,
Cuando tú lo veas dile así:

Sabes bien que en tu vida
Nunca hubo un gran amor,
Sabes bien que es inútil que te escapes,
Aquí estoy

Que este momento no se diluya
El viento nos espera, no huyas!
Es por tí, es seguro que te quedas junto a mi.

Descendió hasta el rojo del placer
Se robó la verdad
Y no pudo soñar en paz.
Hasta que en su camino una flor lo manchó,
Puso fresas en su pelo y bailó.

Sabes bien que en tu vida
Nunca hubo un gran amor,
Sabes bien que es inútil que te escapes,
Aquí estoy

Que este momento no se diluya
El viento nos espera, no huyas!
Es por tí, es seguro que te quedas junto a mi.

Que este momento no se diluya
Que este momento no se diluya
Que este momento no se diluya
Que este momento no se diluya
Que este momento no se diluya
Que este momento no se diluya
Que este momento no.

lunes, 22 de marzo de 2010

Fe de erratas


La verdad es que yo palabras no tengo. Miedo sí, pero palabras, nada.

viernes, 19 de marzo de 2010

En pleno umbral


Los lúcidos mandan señales para todas partes, se juntan y se cuentan lo mal que les ha ido recibiendo respuesta.
Los lúcidos se encuentran en la calle, en las vitrinas, en la gente, en otros países, en escritores muertos, en películas lateras, en conversaciones, en etcéteras.
Los lúcidos se citan en el lugar de siempre, piden lo mismo de siempre y se largan a hablar de sus encuentros en la calle, en las vitrinas, en la gente, en otros países, en escritores muertos, en películas lateras, en conversaciones y sobre todo en etcéteras.
A veces los lúcidos se quedan callados, pero hablan al tiro a ver si se les olvida que en realidad no son muy lúcidos.
A veces a los lúcidos se les olvida volver a hablar y se forma una masa espesa que tratan de interpretar de muchas formas para no mirarse a los ojos en silencio.
Pero nos miramos, lúcidos lucidos, ciegos, tontos, lesos.
(¿sabes que "leso" es "que ha sufrido daño"?)
Nos miramos y nos da un susto tan grande que el otro nos esté mirando y que vea cosas que no queremos mostrar ni ver ni saber ni nada de nada de nunca de jamás.
Hoy los lúcidos se ganaron el nombre, yo sé que perdieron el lugar de siempre, que quedó allá en la etapa en que eran lucidos y no lúcidos.
Pensaron tanto que la lucidez venía de las palabras, montones de palabras, de lo confortable del lugar conocido... pero eran mucho más lúcidos sentados en la calle, confundidos, sorprendidos, con las cabezas juntas, el frío y la gente.

Yo me paré afuera de tu puerta, pensé que a estas alturas la llave que me diste no era sólo la del antejardín, me explicaste que en la puerta de casa pusiste minas para que nadie entrara, hubiera sido mejor saber antes de que algunas hicieran explosión, pero al final no importa, salí i-lesa, lúcida y tú también i-leso y lúcido. No soy tan ingenua de pensar que este fue el último intento por impedirme el ingreso, pero sabrás que me voy a quedar parada acá, porque cuando todo es perfecto, quedarse es fácil, hazlo difícil, a ver si cambias en algo mis ganas de hablarte de las veces que te encuentro, sobre todo en etcéteras.

Yo te digo, vivo aquí.

Dos cosas más:
la magia
la belleza

Tenías razón, había que escribirlo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Cierre paréntesis

viejos hábitos
viejas búsquedas
viejas certezas

viejas formas de la incongruencia y la falta de respeto hacia uno mismo.

Ayer hacía frío, mirabas por la ventana y agradecías a ese siempre vacío cielo el poder estar bajo techo, entre cuatro paredes, entre voces familiares.
Los fríos de mañana han de ser a la intemperie, aunque se te parta el alma han de ser a la intemperie.
Dejarse ir queriendo quedarse.
Porque es cómodo.
Porque el techo.
Porque las cuatro paredes.
Porque las voces familiares.
Pero dejarse ir.
Pero la intemperie.
Pero el frío.

Yo sigo la misma (estrella).

De vez en cuando lo escribo.

Aunque no sirva.

Para que no sirva.

Porque no sirve.

ni
un
poco


lunes, 9 de noviembre de 2009

de "Árbol de Diana"

.
no más las dulces metamorfosis
de una niña de seda
sonámbula ahora en la cornisa
de niebla
.
su despertar de mano respirando
de flor que se abre al viento
.

Alejandra Pizarnik
.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Joven

Jugar con espejos rotos, ayer también mentíamos y también estaba bien.

La lógica del apoyo y caerse pero no esta vez, por una vez porque qué se sabe cuando se sabe, demasiado para otra mente hostil.

No morir en la rueda. Cómo cuesta.

Gracias por la luz, a veces se me olvida (tanto) lo bien que puede estar mi propia extranjería.

(mientras cueste hay esperanza, mientras duela).
Hoy fui reprendida por confiar, por creer, por depender. Yo no me reprendo. Me re-prendo.
Pero cuesta (tanto).
Cuando pedí regalo nunca imaginé que llegaría lo único que podría necesitar en el mundo con esa fuerza vital.
Gracias por la luz, supe que mis ojos no estaban cerrados.
Hoy podría decir: Es necesario dolerse, única forma de quedarse.

martes, 22 de septiembre de 2009

Simbolismo hermético


Y en una pizarra cualquiera:

¿Cómo funciona la memoria?






me - moría

lunes, 21 de septiembre de 2009

para contarle los años hay que cortarlo primero


juegos destinados a no ganarse
juegos destinados a no perderse
juegos destinados a no jugarse
etcétera

la elegía para el juguete roto
quedó en canción de cuna
ya lo ves
y no me duermo, no
y no me duermo


corolario/carolario:

re-corre
re-cuerda
re-cubre
re-corta
etcétera


viernes, 28 de agosto de 2009

Non piangere

Lo que nunca nos dijeron sobre los caparazones, es que tienen espinas pa fuera, espinas pa dentro.
No dejes que entre ese mismo dolor tan poco sustancial y tan falto de esperanza... lo que no nos pertenece no nos puede ser arrebatado, hay que aprender a pasar las noches durmiendo, hay que aprender a no dejarse llevar por ese verdor de los primeros brotes, hay que olvidar todo lo que se llevó la lluvia, hay que empezar otra vez y dejar el mundo aun lado, aunque todo se vea borroso, aunque se esté tan, en un lugar tan poco.
Hay que aprender a no necesitar esto, a no querer que las cosas sean diferentes en ningún sentido, hay que dejar de tenerle miedo a la noche y a las cosas con bordes afilados, pero sobre todo hay que aprender a no tenerle miedo a que las cosas nunca cambien... las personas no cambian, está más que dicho ¿y qué? Al final la historia es la misma.
Non piangere podría ser la premisa, pero se ha vuelto todo demasiado absurdo, diría "no me dejes sola" pero a quién le podría cargar semejante responsabilidad, si me las arreglo para escabullirme y estar siempre triste y todo eso.
Carolina, corta el show (la pataleta de rigor termina



aquí).







domingo, 5 de julio de 2009

Cansina

En busca del mejor lugar y de la escritura perfecta, esa sin uñas ni dientes, por una vez abstraída de ciertas dualidades peligrosas o de su revés igual de peligroso y sin embargo tediosamente inocuo.
He de perecer a la voluntad del ser, agua o alguna otra cosa sin consistencia alguna, encerrada sin remedio en lo más hondo de un no-ser que quema el ansia o la despedaza de a mucho, pero ni tanto, porque al final es lo que hay, trozos de nada flotando por todas partes y dios (dios!) nos libre de vernos apretujados con otros en la tormenta irrefrenable de los sentidos, esa que esquivamos tanto tiempo con el morbo del que no entiende nada.
Y todo esto a pito de qué? Quién sabe, quizá es el exceso de materias primas y de materias tías y de materias madres, la falta de materias hijas y de materias grises, sobre todo.
A modo de complacencia por una vez en tu vida podrías decir y hacer lo que se espera, pero complacencia contigo, podre apredeadora de espejos que descubre tarde que en lugar de golpes consigue trizas.
En semblanzas se han visto peores halagos que esta lotería de justificaciones, lo loba terminaba por aburrirse y se echaba a un rincón de la consciencia mineral del fuego y la podredumbre.
La náusea era esta, pero no se entendía así de fácil, el egoísmo es pedirle que se quede ¿quién a quién? Nadie a nada.
Partir y retroceder y que por favor esta vez no sea lo mismo, pero si es lo mismo por favor que sea como debió ser, ya bastante tenemos de medias tintas y de letras que sin sangre quedan.
Lo loba tiene el carisma de un espantapájaros y permanece reticente a tomar las palabras con las manos y hacerlas tira para que sí, para que bueno, para que por qué no.
Yo hablé y hablé y fueron los colores y las sombras y los sucedáneos y finalmente todo se redujo al grito, pero el mismo grito de siempre, el grito mudo y ausente que espera brillar por su ausencia e iluminar lo no dicho, el problema es que cuando le cae la luz, resulta.. a todas luces... decepcionante.
Si tan sólo quisiera hacer el intento le serían dados todos los colores de la furia, pero se queda ahí, mirándose las manos, llenas de heridas por lo demás, vacías de tinta por lo de menos.
Y nunca más decir algo que dé señales sobre lo que se diría en realidad si se dijera lo que se debería decir, o bien no.
Me dije tres veces mi nombre y no aparecí no, pero es que no sabía que era otro, tonta de mí, tan predecible y concreta, tan cubista y dadaísta, tan ancestralmente ciega, tan falsa y reduccionista (la rima cumple una función estricamente lúdica y prepúbica).
Desaparecer de mil maneras, la frívola paulatinamente cubierta, saneada, limpia de miradas suspicaces. Oh, ser esa estatua.