lunes, 29 de diciembre de 2008

Distracciones

Despierta. La sangre te llama, sube a las sienes el sonido empecinado de la vida que no hay forma de evadir.
Santo y seña de otra historia que persiste, la ambivalencia y su esquina de matices asombrados por la ráfaga silente de un adiós. Es graciosos el ritmo que amordaza lo dicho y lo reemplaza de muchas formas por lo real, la pintura se resquebraja, deja entrever y es ventana y es afuera, y es el laberinto de olvidarse y soñarse por las noches en que sea posible dormir, esa falacia.
Me quebré de certeza y bulla cuando aspiraba a un delirio de escasa presencia y quizá por eso. Ante la luna pretendida asomaba rasgos de incoherencia, no bastaron, como era previsible, sin embargo siempre hubo algo más que hacer con las manos o con los pulmones, porque si no para qué.
¿Y qué quería decir con todas esas palabras vanas y estrepitosas que se le aparecían por las manos y que no era capaz de callar menos en días como hoy?
Quería decir.
Y no le bastaría aparecer, el espectáculo necesita del telón como el gato de la madeja y el desbaratamiento de símbolos permite que creamos en las aristas cuando sólo existen las flores, las fluctuaciones y los matices, que ya olvidamos u olvidaremos, porque para eso nos ponemos la piel todos los días, porque para eso salimos a la calle cuanto podemos, quédate quieto un segundo y mírala, pero no, no la mires, porque podrías (improbable y sin embargo) verla.
[Si esto no ocurriera, si no fuera ella llena de ojos por dentro, si no estuviera com una loca todo el día mirándose las entrañas, mintiéndose que ve más que sangre y cosas asquerosas y hedor de cálido fluir.
Si esto no ocurriera, si ella cayera o hubiera dejado de caer, si caminara o se detuviera, si no estuviera tan sola ni tan enferma.
Ella está cansada, se ve en sus ojos (pero no, no la mires), se adivina en su inacción. Ella está cansada de no hacer nada por no estar cansada. Ella está cansada de ser ella y no le quedan más respuestas que mentirse.
Yo la miro, aunque sea un error la miro y la compadezco. No puedo dejar de mirarla.
Aunque sea un error, porque es un error, ella es un error, hemos llegado a un acuerdo.]
Despierta. El golpe de soledad o de realidad o de incapacidad, atolondradas formas del ser y es peor la falta cuando se conoce y domina el andar y el detenerse y el correr y las posibilidades (despreciables) de vuelo.
Quiso quizá quedarse atorada en uno de sus sueños diurnos, ensoñaciones de capital importancia para el equilibrio de las señales y las promesas y las ruinas de la memoria incediada o fútil.
Una letra quitaba el valor a todas las cosas, una letra invitaba a escribir todo de nuevo, pero cerraba la puerta. La caricia de otro espacio y tus manos que no están ni me soportarían el peso de tanta mala conciencia. Me quedé entre espacio y letra, fui una coma, también fui un punto y aparte, por eso la mezcla indiscriminada de caracteres, buscar la fórmula como cien monos con cien máquinas de escribir, como una torre de babel llena de libros. Escribir escribir escribir, hasta que encuentre eso que no ando buscando, el temor de saberse y la certeza de que es lo único que podría detener el movimiento de rotación (violento y constante) de la cabezagirando.
¿Sabes lo que pasa cuando un objeto que gira (veloz) sobre su propio eje se detiene de pronto?
Exacto.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Promesas

Entretenerse mirando algo que se mueve de manera hipnotizante, revelarse para ser mirada y soñar despierta el rostro de la burla, soñar desierta la voz de algún desprecio que la devuelva a lo que siempre supo.
No se sabe si de pronto estallará la promesa de siempre, no se sabe nada sobre los restos de vida que se entremezclan para llegar a esto, ganas de dejar que todo pase, quizá única forma de hacer que pase realmente, no quiere volverse hacia su espejo tatuado en párpados ajenos, la úica form que conoce de verse es esperar a no ser mirada, a ser rechazada, díganle lo que quiere oir, díganle que no importará lo que haga ni lo que no, que de todas formas estará despierta, que de todas formas estará desierta y de todas formas lo merecerá.
Quise ese sueño gigante, quise el color y el amor, quise ojos como puñles que de alguna forma me dijeran lo viva que estaba, pero sólo me dijeron que en realidad no importaba cuán viva estuviera, siempre sería demasiado.
Callar por un rato lo dicho bajo la influencia de los desbarajustes, callar por un rato lo dicho, callar.

martes, 9 de diciembre de 2008

Drama

Escribir escribir escribir, la indulgencia como estilo de vida y la demanda próxima e irreal, pedazos de mí desperdigados por mi sed y mi venganza contra el mundo nuevamente en mi cabeza, eso y el pudor. Convencida la esquirla sólo quedará el fuego detrás de párpados adoloridos por la certeza de futuras lluvias, la sal de otros días quemando lo eterno, es decir lo presente, es decir lo importante y no era más que barro y se secaba, resquebrajaba y no salía mariposa de sí, sólo tierra.
Temer no por inseguridad sino por, nuevamente, certeza, porque qué es sino daño lo que queda por conservar, tomar prestada una tarde cualquiera del amor cariño compañía que no tiene y que sabe que no se merece, por eso se hace necesario darle importancia a lo doloroso, a las respuestas obvias, a la necesidad irritante de saber que del otro lado se entiende lo mismo, aunque no siempre sea así, aunque quizá nunca sea así.
Cuál es el precio de un momento al sol, qué tan grande es la afrenta de dejar de huir, sin embargo es fácil que el masoquista no huya cuando es el dolor del choque lo que busca con un ansia irreverente y algo trágica, esa inclinación a un vacío próspero y sin bordes afilados, saber que no se tiene nada que ofrecer y sin embargo.
El impulso es de saltar, estrellarse de una vez, la gracia parece servir principalmente para acumular tensión y altura de caída, no es del todo cierto esto, es cómodo un rato la música las palabras el baile la confianza, voces en mi cabezagirando que hacen que por un rato sólo sea el mareo, no las vueltas en sí, olvidarse de la condición estructural (ja) y creer ese rato al sol que se es otra, claro que llega la bofetada del principio de realidad, saber que no pero nunca decirlo... por decir algo.
Y eso queda pegado aquí, el ser y el no ser, el mendigar de tantas formas y de tantas formas lograr y de tantas otras pudrirse un poco, proque no se es más que nadie, y no es posible asumirlo.
Yo quería una forma, una consistencia, algo a lo que recurrir en los días que sé que vendrán, me gané un prado de palabras chasconas y revueltas, prestas a la contemplación más absorta y absorvente, yo me gané un ansia, yo me gané una angustia, yo me gané mi propio silencio tormentoso, ahora no puedo parar de escribir, tal es el tamaño de mi ansiedad prematura o quizá sólo temprana.
Entender el porqué huye del sol, entender sus múltiples vergüenzas, "no eres tú la culpable de que tu poema hable de lo que no eres" y quién cargará la culpa de que nada sea? de que se desteja como tejido mal hecho, dejado hecho rizo en un canasto a olvidar, devanar tiene un sentido, pero no cuenta una historia, la sombra de un futuro promisorio o inexistente o ambas cosas, a ella también le pidieron que fuera algo más que ella misma, así que no está para exigirle nada al futuro ni a ningún otro fantasma.
La pregunta queda así: ¿a qué viene todo esto? ¿puede la melancolía lisa y llana causar toda esta insolente verborrea? abrazar el color de una llamada que no vendrá, y sin embargo probar la dicha de otros, quemarse en la certeza de derrumbre, saber que hay maneras de vivir, para otras gentes, claro, pero las hay.
Es necesario parar este absurdo, es urgente.
Escribir, escribir, escribir, a ver si es posible olvidar las cosas vergonzosas dichas entre tragos, a ver si es posible olvidar a la que no es, a la que no sabe, a la que no entiende. Santísima trinidad de estupidez, autocompadecimiento y hoy por hoy, una risa que sale de no sé dónde.


lunes, 1 de diciembre de 2008

lo que queda

La temprana desesperación, se le aparece a su sombra por las noches y la asusta y se rie y después llora. Agridulce, nuevas respuestas y siempre la misma dirección "no vale la pena".
Hay lo que se deja en la oscuridad y en las estrellas y en la soledad sin nombre, la mentida existencia, hay lo que se anda trayendo en cada fase de laluna, y hay lo otro, lo que deja el paso por la risa desdentada del no-ser, del ser mentira, del falso vivir, tejer entre el barro y la sangre una historia épica, contar entre papeles y tinta un libro de cualquier color, una música. Al final de la jornada se vuelve a ser el insecto, al aprendiz, Jean-Baptiste Grenouille en su desesperada búsqueda, que no cambia su discapacidad ni da valor a su talento, el fingir siempre ha tenido algo de rastrero.
la existencia falaz, sea dicho, no deja más que la certeza de la herida.

en las manos la duda mística de si siempre vamos a partir de cero, si lo que se construye sobre cicatriz no sevolverá tarde o temprano herida, entonces una frase, entonces la evidencia, cuando todo tiende a lo bueno algo debe esclarecer esa apariencia, "siempre fuiste mi espejo, es decir que para verme, tenía que mirarte", qué burrada, qué tristeza.

no es día para súplicas ni lecciones, no hay reflexión que pueda con la máscara que atropella todo lo que queda de mí tras la duda y le certeza, tras la soledad y el egoísmo, tras la inmadurez y la demanda, tras de mi voz que calla, tras de mi voz que dice, yo no era, nunca he sido, más que palabras rotas y llevadas (digamos) por el viento.

no es buen día para una sola letra. no es buen día para una letra sola.

viernes, 21 de noviembre de 2008

de pronto

cristales, casi un sonido, casi la resistencia del ser ante el estrago de la conciencia, golepa a la cabeza(girando) la palabra límites, la palabra magia. salir de sí para encontrarse y de alguna forma el estallido, la inevitable risa desde una nueva ausencia... cristalina, siempre el ser, siempre la dulce presencia, siempre la ternura como una curiosa masturbación emocional, como una endorfina siempre escasa y siempre sorpendente por improbable, quemarse, estar en silencio con todo y sin embargo.
el por qué de la música, la palabra nunca bastó, había que devorarla entre milagros o entre proyectos de vuelo o de aterrizaje.
el peligro de una idea fija, constante, clara hasta la hipocresía, nubes de colores tapaban bastante mal lo otro, que no era, porque cómo podría ser, si faltan sueños por mirar hacerse nada, burbuja mínima y cruel, un poco amable, un poco vulgar, un poco hipnotizante, suficientemente espontánea e irreal.
caminos, siempre quedaba la última sonrisa, la última señal, escúchala escúchala, no habrá segunda opción, después será un silencio espeso que no dejará pasar del otro lado ni la luz ni el sonido, la irónica pregnuta y la lógica respuesta "no importa".
qué ganas de poder llevar a palabras este sonido, decir esta batería de mi oído como digo esa palabra de mis ojos, manos que a-traviesas con tu esencia, que es no-ser, qué envidia que das.
perderse otra vez, porque es agradable, como secuestrar la palabra ajena, la expresión marchita de otra cosa, lo de otro es de otro y ni siquiera es suyo.
el error comenzando donde yo termino, terminándome y haciendo estragos en lo que pensaba ser.
ahora dime que existo, ahora dime que importo, ahora dime, porque diciendo me haces, déjame que te haga diciéndote y así esperamos juntos, pero no revueltos, nuestras mutuas decepciones.
para concluir, digamos que vivir, digamos que ser, digamos que decir, digamos que escribir, y digamos que dejar de hacer como que la vida es otra cosa.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Resúmeme- dije.

Una forma de empezar a moverse, los brazos primero, como quien se pone ropa, o se la saca, pero asomar la cabeza al mundo e imaginarlo diferente, todo estaba partido por la mitad y nada se distinguía claramente, fue la búsqueda lo que acabó por confundirlo todo, será quizá una forma de decir o de sentarse en el mundo a ver como la vida pasa, como si tal nivel de mediocridad fuera al menos posible.
Por fuerza había que mantenerse siempre al margen del imprevisto, de la proximidad más tierna y de la razón perdida, por no decir prohibida que a esta altura de la jornada venía a hablar de lo mismo, pero qué callar cuando el sielncio era otro y su fulminante espacio cercaba el mundo y su horizonte burlesco cual arcoiris o cualquier otra cosa ridículamente rara o hermosa.
"Pasaba por aquí" "sólo miraba" hablar demás como explicando las carencias de la presencia harta de firmamentos y de reconocimientos visuales altamente prometedores de decepción, pero seguía mirando al cielo, considerando cada estrella en su distancia y cada noche como instancia úlltima de delirio "yo a la noche la inventé" se repetía en callados gritos "ella grita en silencio" la paradójica verdad apareciendo en la banalidad dolorosa de nunca estar donde quisiera, al menos las palabras se encontraban en el preciso lugar en que se habrían buscado, en caso de ser buscadas.
No querer mirarse mal, tratarse mal "no me dejes sola conmigo, no imaginas lo mal que me trato" habría querido decir cuando lo miraba la miraba los miraba de las múltiples formas que adopta el mirar cuando quisiera ser palabra oida y no furtivo encuentro con paredes sin ojos.
Sería esto? de esto iba todo? sí, el milagro, ese que se acaba ante la conjugación del verbo "afuera", ese que da risa al final del día, proque no ocurre. Religiosamente diría que el milagro es eso, el día, las gentes, qué sé yó, pero sufro también de falta de eso, al final siempre sobreviene la risa.
Qué sentido despedirse si el aludido, la aludida, los aludidos, miraban a otro lado cuando no a ellos mismos.
Siempre se trataba de lo mismo, siempre la forma oscura de resolverse que tendía a trampear durante el día, aparecía como sordo llamado de escucha atenta y cariñosa hacia allá, donde las flores estaban heladas y cansadas, no querer escribir más cuando algo le salía como quería, porque es peor lo malo cuando ha sido bueno antes, cosas así, así de confusas, absurdas extrañas, infantiles quizá, no quizá, seguramente.
Seguramente, seguridad y la llave a la bondad con el ser, aunque sea de papel y no sirva para nada, sé letra, le dijo, sé letra, pero qué letra podía callar el silencio hostil y eterno en que se dejaba al final del día, qué sutil y encantadora melodía de palabras haría parecer el silencio un arrullo, en ese sueño profético que acababa por repetir cada noche que el aliento a verso la dejaba.
Odiar la poesía, por sosa, por no tener sentido, por no tener utilidad, por no tener aplausos ni colores, pero colores sí tenía, si no... cómo escribir sin colores. La palabra, bicho bullente que zumba y zumba en mi habitación escondida de un mundo que definitivamente no la busca, optar por volverse loco en dosis semanales, quisiera un lugar de niebla donde cada eco de mi voz fuera una palabra ajena, reconociéndome, perdonando al fin todas las culpas, amar como única forma de perdón, "así tal como estás, así te quiero", eso es algo que no se escucha por aquí, sólo ese "bssss" que intuyo poesía próxima o delirio injustificado, pero siempre traspasable al idioma en que suena bien y no se entiende nada.




miércoles, 5 de noviembre de 2008

Volver

Palabras, otra vez las palabras, en este poco dinámico fluir hipomaníaco de significantes convulsos y un poco disparejos, pierdo el hilo, si pierdo el hilo con qué coso la herida, mañana viene la prisa, mañana viene el sol y una vez más comenzar la huída hacia el disimulo, la mirada atenta, la sonrisa fácil, la mano se apoya en otro brazo, palmea la otra espalda, acaricia el pelo de alguien, como si el cariño fuera eso, como si el resto importara al menos algo. Pero para qué aclarar la noche si así como está basta sobra y hasta estorba un poco, porque hace tanto que no miro la luna, te acuerdas? la luna cristalina siempre dejaba ver el otro lado de la noche, con los años (qué pocos son, qué hartos parecen) la luna se me ha puesto densa, densa y colorada como la vida, como el engaño de saberse y de creerse completa, figura cerrada, pero era cristalina yo misma al final de la jornada, me quise existencia y me gané un río de sal que no me llevaba a ninguna parte, al final siempre estaban las palabras, como riéndose de mi atrevimiento, volverás, me dijeron, y volvía.
Entonces todo se volvía extraño, como una nueva dimensión en que ya no importaba si decir o callar, las suaves ausencias de un mundo de figuras sólidas pero improbables, cómo quise yo calmar las ansias todas, cómo quise yo quemarme en un soplo de mi propia voz, pero era otra cosa, siempre usar más palabras de las adecuadas, siempre del otro lado unos ojos que interrogaban, no por lo que había detrás, sino por desentrañar lo evidente, lo que yo adornaba, oh, arte barroco de transfigurarlo todo y quedarse con las manos llenas de colores y con los ojos sombríos.
Sabemos que nunca fue suficiente, siempre quedó la sensación de haberlo desaprovechado, alguien le dijo que escribía, pero sólo había olvidado cómo llorar, era el engaño, palabras de sal que humedecían el mundo aunque no fuera notado, aunque no fuera notada. Al final del día quedaba reírse de su propia ingenuidad, eso y esperar la luna.
A pesar del tiempo, porque el tiempo tiene eso, que pasa y pesa en igual medida y siempre sonriente, a pesar el tiempo quedaban las escamas, nuevas cicatrices quemando la piel de quien se llagaba, quemando los pasos vencidos de espuma y de mundos abiertos.
No pasaba nada, sólo que el volver tenía eso, desprenderse de una herida como quien escribe, callarse las manos como quien se mata, abrirse camino como quien se miente, y volver pesaba no porque fuera volver, sino porque siempre era quedarse. Quedarse, única forma de dolerse.

martes, 28 de octubre de 2008

Monstruo

la parte de sí que asusta, la parte que se rebela un poco contra el mundo (al que no le importa una puta mierda esta doméstica rebelión), un poco contra sí (a quien tampoco le importa, pero vamos), un poco contra... imposible decirlo, alergia como a la vida y de pronto pararse en medio de cualquier parte mirar al reedor y encontrar a todo el mundo imbécil, casi sintiendo la necesidad de encontrar a todo el mundo imbécil, y entre todos ella, que ni siquiera es más imbécil que el resto, sólo que se duele de maneras tan absurdas, y un día el llanto incontrolable le rompe la guata, al otro día es la rabia, ganas de patearse a sí misma en el suelo de cualquier lugar sin gente pero con mucha noche y con poco pudor. pero entonces el llanto, hace tanto que no pasaba nada de esto por aquí, y ya la costumbre de estar rodeada de gente la inhabilita para ser triste, entregando de cierta forma el único reducto de privacidad, esconderse sólo por el pudor gozoso, el placer de no ser lo que debiera, mucho menos lo que quisiera, el placer de saberse irremediablemente inútil, lejana de sí y pensando en cosas que hace tiempo no se le ocurrían, todo tan fácil. y por qué habría de importarme a mí (una puta mierda) lo que pase mañana, por qué tendría yo que estar preocupada del mono superviviente, pero miento, porque sería imposible que me resistiese al encanto de la vida lacerante (já), que el encuentro con la sombra es eso finalmente: encontrar-se.
casi siempre es la risa, pero de a poco la desborda esto que se tapa de la mueca alquitranada, si al final sabe que su campo es el otro, el de la herida, revuelta por la aguja siempre demasiado gruesa, nunca demasiado justa, preferí en otro momento quedarme callada, lo prefiero ahora y sin embargo.
lenta, de discurso predecible y de vida transparente, algo de retribución? pero por qué? uno no es nada sólo por "ser", necesidad de ojos que vigilen, de pasos que sigan, de bocas que besen o hablen, y de pronto saber que no es una buena persona, que no tiene cualidades de esas que tanto gustan a la gente, y sabe además que no es ni siquiera vil, así que equivale a una piedra, pero le falta dureza, al final dolor, pena maldiciones de espejos nombrados hace tanto y no por eso menos impresionantes.
casi siempre era la risa, hasta que en el vientre se siente como si alguien golpeara desde dentro, queriendo saber si hay alguien ahí afuera, y gente hay, para bien o para mal.
el problema es no saber qué se busca, una palabra? una excusa? algo que sirva para matar o morir? una razón de amor? y la pregunta se reduce al por qué a mí, no quieriendo saber, sino cambiar la biografía personal, hacerla dulce, hacerla suave, no más de esta violencia y su revés, no más de la sangre envenenada por la ira, por el rencor y la pregunta nunca contestada "qué hice?" le pregunté eso tantas veces, me contestó con insultos de toda clase, pero sin garabatos, lo cual es de una ironía tremenda, pero nunca me explicó, ahora lo sé, porque soy yo quien reproduce sus insultos, soy yo quien comprende desde dentro la imperdonable ofensa de mi nacimiento, pasividad obliga, no puedo morir hasta que muera, sólo que ahora soy yo la que más carga conmigo.
patear algo con fuerza feroz, reventarlo en el suelo, agarrar del pelo con brutalidad, objetos inanimados, no quiero sangre gritos ni culpa, sólo patear, putear, pero contra qué contra quién, contra mí, por supuesto.
comprender la necesidd de la herida, compartirla, pero la esclavitud del dolor nunca le ha salido bien, termina comprendiendo que lo que quiere, tarde o temprano, es sanarse.
absurdo hallasgo el de la vida, eso de querer ser para otros, eso de querer ser para sí, menuda idiotez la de quedarse, menuda fe del que se jura ateo, apostemos por la inercia, claro, absurdo querer sanarse, absurdo querer huir, saber que no hay sentido posible, y sin embargo permanecer.

que madre diga que soy una mala persona, que trate yo mal a quien sólo ha sido imbécil (qué original), que me encierre en el baño 6 minutos a llorar desde no sé donde, pero que al final me engañe y crea que son mosntruos, cuando el mosntruo soy yo.
monstruo de conciencia e inconciencia, monstruo de mentiras, monstruo de falta de alevosía, humana sí, pero mosntruo sufriente e insufrible, oh, cortar alguna de mis múltiples cabezas!


desarraigo de sí, exilio de sí, expulsión de sí
todo su cuerpo se quiere fuera
pero se quiebra dentro

domingo, 26 de octubre de 2008

nota mental

no sentirse más a salvo de sí, no hacerle caso a la fiebre (en lo real), no quemarse en nadie, no mirar, no escuchar, no saber, no esperar, no quedarse, no irse, no ser (no-ser), parar la poesía y su enfermiza huella, no pretender ser lo que no se es, no pretender ser lo ques e es, escribir una canción (já, como si fuera posible, a pesar de), abandonar algo, no decir nada, no dañarse, dañarse, no hacerle caso a la frustración, a las frustraciones, no escuchar a la fantasía ni a la promesa, no saber nada, no intentar saber nada, hacerle caso de una buena vez al impulso del fin del goce, porque ya no se puede así, y ya no se puede seguir buscando el cómo.
no hacerle caso a la soledad nunca más, asumirse desgajado del mundo y de la gente, de sí, inclusive, no escribir, escribir más, hacerse daño, resistir el impulso de mandar todo a la mierda, resistir el impulso de llorar, de no querer hacerle caso a la soledad nunca más.
no hacerle caso la pena la rabia la risa, producir, aunque sea una vez en la vida, ser útil, no ser más un cacho, como sea.

Ojosdesal

dar por perdido, creer o crear al final da igual, no somos viles, pero podemos al menos intentarlo, o ser estúpidos llegando a idénticas consecuencias. y esto es como fiebre, estornudos de rabia, un no entender enredándose en mis rodillas, forzándome a caer, a ser, a mirar(te-me). quise esto, quise el humo de una música distinta, algo que gritba lo que la palabra calla, pero me dijiste una cosa, y yo no supe decir lo que debía, y me quedé callada, y asentí, y ese asentir me dio vuelta la cabeza, ya no sé mirar(me-te). destrucción en lo real de lo que me da forma en lo imaginario, pero qué hacer sin la palabra que sella el pacto con el laberinto del que saldré calavera?
para ser descubierto se debe haber estado cubierto, y yo buscando lo imposible, lo impasible, lo fatal. quema la risa en lagarganta, quema ese abraso del silencio, este abrazo de lo falso, esta eterna carencia y su revés.
dejaré los ojos, si no me conformo con palabras de sal me voy a reventar de melodías siniestras, y ya ha sido suficiente por una vida.

sábado, 25 de octubre de 2008

Nubes

yo andaba buscando(te) por caminos de sed y de sol, por caminos de miradas y de voces que de pronto me estallaban en la frente y me dejaban arrinconada en una esquina rodeada de girasoles hambrientos o quizá a la espera, lo que es decir más o menos lo mismo.
no tenía tiempo, a pesar del derroche, quería encontrar esa palabra que al nombrar la noche la redujera a llanto o a una ceniza próxima.
yo andaba buscando y de pronto me encontraba algo que parecía obedecer sin esfuerzo a los caprichos de mi fantasía, sus bordes era los bordes mismos de mi anhelo fantasmático, y era mi goce máximo saber de antemano que nada es eterno, ni siquiera de curación aceptable (juro que mi intecnión era escribir "Duración aceptable"), era mi goce saberlo y lanzarme como si cada día fuera el último, pero un día de pronto se me murió el masoquismo.
dejar los brazos abiertos por el estrecho corredor de mis pupilas, anhelantes, pero despiertas, desconfiadas, sordas de entrega y de promesas, ya no me permití ser nunca más la parte ingenua de la ecuación.
aparece la nube y lo que queda es el llanto, creer de nuevo, saber de nuevo que no era posible el sol ni en el desierto, saber que la huída acaba con todo porque sabe que no puede, sabe que la huída es inútil, entonces destruir todo y de pronto del otro lado lo otro también e persona y también tiene algo que hacer y decir, lo tóxico, lo violento y mi silueta dibujada por otra luz, la sombra implica eso, la fuente de energía que está afuera, cuerpos celestes recortados por la noche de su adentro, de todo su adentro negro y pesado, masa como un imán que corta la respiración y que termina quemando el mundo que lo alberga como sin quererlo, como detestándolo, como destetándolo, imágenes, sólo son imágenes, después la nube como constatación de que está el vacío, el lugar del miedo, el lugar de la duda de cualquier color, las cosas que no pasan y las cosas que sí, imaginé la desnudez de otra palbra sonriente y quizá tragada por el hielo de los (g)ritos inconfundibles de la negación, del desamparo y de la insoportable soledad que me ha de quitar la vida en cualquier momento, pero justo en este, no, porque sería demasiado fácil abandonarse cuando se siente en abandono, cuando se sabe en el abandono más cruel, ese que no lo es, sólo la consttación de que no se tuvo nada, no hay pérdida tras los brazos cerrados, una ves más me convierto en la parte ingenua, como si no tuviera ya suficiente en qué pensar.
yo andaba buscando(te), y encontré lo mismo de siempre, nada.

domingo, 19 de octubre de 2008

Adole(s)iendo

el miedo nunca me ha tratado con el fervor que merezco, siempre ha sido como pincelada, como insignificante advertencia, aparecer ante la llama del ahogo laxo y eterno que permanece sin tregua, péro sin peso, ante los ojos que hacen danzar a mis síntomas humanos, perfecta soledad que sobrellevo pensando en el desgaste de las ambivalencias, alguien dijo que por acá nunca era tarde, pero quizá el tiempo y el acá no se relacionene nada esta vez, se necesita un cielo paralelo, un espasmo de esperanza, de bobalicona y húmeda, viscosa verde esperanza, perfecta llamarada y una idea desfalleciendo y desvaneciéndome.
lentamente se muere la qe es carne y no mucho más que eso, de repente se encuentra perida pero despierta y corta contanco con la realidad, se miente que no le importa, se miente la abulia, a veces el aislamiento, a veces el desenfreno, a veces ambos. entonces caer, como destrozada por una fálica flecha, no en el corazón, en la mirada, esa de sí misma y del mundo, porque ve que necesita con tanta fuerza lo que no tiene ni podría tener jamás, porque es su goce, mejor ser especial porque se quiere que serlo gracias a los trucos de la mente y de las ideas desadaptativas.
volver a sentir celos, pero con la burla de saber que son pequeñas las personas, que sus necesidades, que sus emociones (nuestras, ups). de pronto nota que lo que pasa afuera parece importarle, deduce (brillante), que siempre fue así y que lo demás fue no querer admitir lo otro, lo pegajoso, lo alquitrán, la soledad.
prefiero la vida a las palabras, alguien me reprochó haber escrito algo en una lengua extranjera, me dijo algo de que este era nuestro idioma, risa, no hay palabra que pueda decir lo que callo (por falta de palabras), así que uno u otro idioma, qué más da, siempre va a ser error o falta, siempre vacío y frustración, aún así prefiero las palabras a todo lo demás.
la verdad, no hay mucho que decir, siempre caer, simple caer, sin más ánimos ni desánimos, siendo siempre testigo de la innumerable inconsistencia, de la pequeña humanidad que destruye todo sólo para destruirse a sí misma, casi como una necesidad, la pulsión de muerte no puede ser combatida, no quiere combatirse, es necesario entregarse aunque no queden anas, auqnue lo único que quede sean toneladas de vida inútil y tranquila (gracias al final que indefectiblemente se lo traga todo).

jueves, 2 de octubre de 2008

Painkillers

Escribir escribir escribir, porque la noche es corta y la tranquilidad de la farsa llega en cualquier momento y todo es ducharse vestirse salirse de sí, quemare en el afuera que es ajeno y hostil, cuando no está lleno de sonrisas que definitivamente no entiendo, si este fuera un cerebro -clínicamente- enfermo, pero es sól la inmadurez del hablante que se estremece de falta de. Y no puede mirame los pies sin encontrar que me desvanezco y que nunca me he preocupado por despreocuparme del mundo. No, no hacías las cosas bien. No, no cogiste la ruta buena, porque no cogiste ruta alguna. Mirabas la espuma y de pronto nostaste el asfalto tras ese momento de flotar en ti, de qué color era la noche que guardaba tu arsenal de porquería y muerte que quisiste bella solo una vez? pero nada te justificará en esta hora de crímenes y de esperanzas que se burlan, sí, de ti. Aparécete en medio de lgo, irrumpe, extalla, extática y voraz, como contraída en el espanto de tu contractúra cósmica que te constituyó y te instituyó y de destruyó y ahora te niega existencia. Lo demás eran palabras, siempre lo fueron, porque qué decir si no lo que se espera oír, entonces demos a la palabra irreflexiva el lugar que se merece, escóndela, disfrázala, recuerda avergonzarte de ella, demuestra que sabes que no debería estar allí, porque no es arte ni nada y te revela entre espasmos la mediocridad del ser, la imposibilidad de la vida y de la euforia, confiesa tu falta de alevosía, confieza tu rostro tapado de envidia y de horror, recuerda que no querías estar donde estuviste y siembra la duda o el pánico con ferocidad senil, esa del que sabe que lo no hecho ya nunca se hará.
Lacerada inconsistencia, salía al paso de innumerables quejas sólo para desvestirse tranquila al borde del silencio, quemaba las sábanas albergadoras de la pesadilla constante y singular, la que la azotaba y la hacía evitar dormir.
Soñe que despertaba -dije-. Lo peor es el contraste, el día se aparece en toda su violenta magnitud gracias al sueño, mientras más me adentro en la dulzura del no ser, peor es el destemple psíquico del sol y el mundo
Pero al final no era eso lo que contaba, lo que contaba el cuento que la perversión bailó toda la noche con tus ojos ciegos, caminante, recuerda que la nube se estremeces y suelta mucho más que agua en su negruzco trajín, que nadie sepa la forma de tu deseo ni el color del anhelo último que quisieras defender, recuerda prisionera, recuerda prisionero, recuerda lodo y espuma voraz, el asfalto, la mentira, las uñas largas del que comienza a pensar en huir, pero por qué esconderse si es mucho mejor lo otrro, dejarse ver, si al final uno no es tanto ni tan poco, dijeron que había algo tras ese lugar de paz, pero habían niños, risa, manteles blancos y mucho sol, asco, repulsión, sobrada valentía del que se queda en el lado luminoso.
Al fin y al cabo yo no sé mentir, me estremezco toda (más que agua) y me pongo a vomitarle a la gente en la cara mi ardor y mi prematurísima vejez, embadurnados de melancolía y nihilismo mediocre se espantan, alguno reclama a la creatividad, ambas nos reimos con risa grande y nos morimos de muerte chica porque sabemos que es sólo asco, re-pulsión.
Te pregunté una vez qué hacer,pero no eras, pero no estabas, pero era un río yo con mis palabras lesivas y lábiles (!), quedé de mirarte menos cada día, pero era mentira, porque no te miraba ya desde antes, así que empecé a mirarte.
Asumo que las consecuencias que están lejos de importunarme me demoran la resaca de esta vida incondicional, podrida y rota, tanto va el cántaro al agua y yo o sé de qué va todo esto finalmente.
Y me excuso, como si fuera importante el sentido, la dirección, si es el hastío y su revés quien me transforma en ave gigante (Roc, inclusive) para detenerme sobre las cimas del mundo, mirarlo reirme y llorar. Pero no he dado el ancho, me convierto en enorme pingüino acechando un cielo frío y acercándome lo más posible a otros para mantener mi calor, avergonzada de la misión incompleta, del sustrato traicionado o veloz, qué más da.
Al Final todo era un poco escribir por escribir, como todo lo que necesito y no logro aprovechar, caminar, respirar, etcétera.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Inspírame (confianza)

Desde siempre escuché las mismas cosas, el deber ser como inundándome, el deber ser como diciéndome, nombrándome. Habían ecos difusos, pero nunca supe cómo restaurar esa mitad perdida, por eso me resulta tan seductora tu mirada del mundo, la envidia me corroe, a la vez que me enamoro de la voz con la que vives.
Empalagosa la cobardía del resumiente, de la existencia resumida, del soplo de nada, de inconciencia veloz que enmarca el delirio en eso que es llamado a ser "lo otro", como si pudiera yo vivir sin eso que me tildan de aderezo.
Una piel resquebrajada podría ser muchas pieles en un día como hoy, pero pasa que no es cómodo, pero pasa que no pasa, que hay que hacerlo, y no lo hago no, más bien lo ahogo.
Tanto tiempo tras una cortina para terminar dándose cueta de que es la cortina, se funde, arrancarla saca jirones de piel, que puede ser tanta pieles, pero no.
No entiendo cómo se hace esto, al final simplemente hablo y en mi voz hay lagartijas y veranos imposibles, pero no hay eso, lo otro, lo que pretendo (quisiera o finjo).
Que llene yo mis espacios con el silencio de la bulla, que no haya lugares que decir ni momentos que espantar, sólo silencio y deber ser.
Que olvide yo que pudo ser, que quiso ser, que quiso ver, y que no supo.
O podría dejarme llevar de una vez, asimilar la lluvia como quise, olvidarme y recordarte insospechadamente cerca, saber que era esto lo que hacía falta, no la melancolía, no el dolor, no un enamoramiento, no tiempo, no insomnio, otra cosa.
No sólo el deseo basta, hay que aplicarse y sobre todo decidir "esto quiero", tanto temor no me sirve, tanta piel tantos jirones. Tanto mirarte y bajar la vista, tanto beber de lo que eres, asustada de lo que soy.
No más desesperanza, al menos por hoy.

domingo, 7 de septiembre de 2008

ruinas

ruinas, un día desperté y estaba en ruinas, es graciosos cómo se puede uno dar cuenta de ciertas cosas, a veces desayunando, a veces en medio de un examen de discutible importancia, a veces mientras se está desarrollando el lado geek del tópico "uno mismo". el caso es que una vez sabiéndose, si esto fuera una novela, el conocimiento de la ruina debería ser liberador para el personaje, sin embargo estamos en la vida, donde sólo es una carga más a la que se accede sin demora y sin sentido.
un día desperté y supe que de nada serviría visitar las ruinas, fotografiarlas, recorrerlas, impresionarme. supe que de nada serviría porque no tenían sentido, como no lo tenía la historia que contaban.

martes, 26 de agosto de 2008

nudos

no sólo en la garganta y en la cabeza se llevan bien...
otro pedazo de este mismo cielo como acuchillándome la esperanza de renacer verano o vergüenza, sabíamos que no era simple la súplica, sabíamos que iba a bastar con humillarse al mundo y a la suerte siempre un poco menos esquiva de lo que el pobre perdedor quisiera. hablada, dejada, atada a la música de un silencio que lo cubre todo, silencio que vuelve graciosas tus gesticulaciones que nunca buscaron salvarme.
de dónde saco la magia que me devuelva entera a la que me espera en la proxima esquina?
al final nunca se puede, al final somos sabios en hablar de nada mientras es la nada misma la que nos consume.
yo tenía un ansia, yo la escribo. yo tenía ansia de palabras secuestradas de mi silencio cósmico y las arrojaba por todos lados intentando desaparecer, cuando volví al mundo lo encontré desierto, acongojado insomne, espejo de mi padecimiento antiguo y rumiado hasta la lástima, pero no era cierto, nunca es cierto lo del mundo y sus silencios.
yo tengo un ansia, yo la he escrito. tengo un ansia de palabras arrojadas en contra de mi propia boca, desde fuera, desde dentro. pero escribo y es tan vano derramarse, atormentarse en la farsa y ceder al destierro impuesto por el romanticismo del que se busca ajeno, del que se encuentra siempre de este lado del espejo.

viernes, 15 de agosto de 2008

Risa

casi como si importara, casi como si quisiera que importara, va y se sienta en medio de su discurso y aprecia casi desde fuera a la violencia.
con algo de amor propio yo haría una casa, un libro, una vida, un infierno.
enhebra la aguga pero el hilo es de agua y la aguja no pincha ni a-traviesa nada, además de venir con su ojo perfectamente cerrado.
se dormía a ras de lluvia y olvidaba fácilmente los detalles.
navegante de silencios con bandera mustia y pobres expectativas, si an sólo hubiese una palabra que nombrara la noche en la que eternamente te dueles, pero siempre era hablar demás, la exposicion y sus dos caras angustiosas. pero uno no elige sus adicciones ni sus miedos, a menos que... peligrosa manía de buscar culpables, sin considerar por un segundo la miseria como obligada delicadeza de otro abismo.
y por qué la risa? porque es todo lo que nos queda cuando no nos queda nada, a veces es neceario anticiparse.
el frío y la velocidad de complacerse, siempre hay tanto que hacer y eso es bueno para no hacer nada.

lunes, 7 de enero de 2008

simpleza

recordar que la caida pertenece al laberinto, el laberinto es la vida, por lo que la vida es la caída. un filósofo decía que la vida es sufrimiento, varios filosos de esos decían lo mismo, pero qué hacemos? qué vamos a llegar a hacer con lo que sabemos.
las interrogantes así siempre me han sabido mal, me dejan la sensación de que el mareo sólo lleva al vómito y a nada más, a los quince un profesor de lenguaje me dijo que sufría de diarrea verbal, pudo decir verborrea, pero qería lograr el efecto que logró.
yo sigo sin decir nada, pero no me huelen las palabras, sólo quizá me duelen un poco, cursi.

gira en el laberíntico espacio y se retuerce de ganas de saberse nuevamente a salvo, pero el tiempo perdido ya nadie lo encuentra y ni siquiera se puede intentar parecer sano o feliz, aquí, el silencio.

mañana no será otro día, será el mismo.