martes, 26 de agosto de 2008

nudos

no sólo en la garganta y en la cabeza se llevan bien...
otro pedazo de este mismo cielo como acuchillándome la esperanza de renacer verano o vergüenza, sabíamos que no era simple la súplica, sabíamos que iba a bastar con humillarse al mundo y a la suerte siempre un poco menos esquiva de lo que el pobre perdedor quisiera. hablada, dejada, atada a la música de un silencio que lo cubre todo, silencio que vuelve graciosas tus gesticulaciones que nunca buscaron salvarme.
de dónde saco la magia que me devuelva entera a la que me espera en la proxima esquina?
al final nunca se puede, al final somos sabios en hablar de nada mientras es la nada misma la que nos consume.
yo tenía un ansia, yo la escribo. yo tenía ansia de palabras secuestradas de mi silencio cósmico y las arrojaba por todos lados intentando desaparecer, cuando volví al mundo lo encontré desierto, acongojado insomne, espejo de mi padecimiento antiguo y rumiado hasta la lástima, pero no era cierto, nunca es cierto lo del mundo y sus silencios.
yo tengo un ansia, yo la he escrito. tengo un ansia de palabras arrojadas en contra de mi propia boca, desde fuera, desde dentro. pero escribo y es tan vano derramarse, atormentarse en la farsa y ceder al destierro impuesto por el romanticismo del que se busca ajeno, del que se encuentra siempre de este lado del espejo.

viernes, 15 de agosto de 2008

Risa

casi como si importara, casi como si quisiera que importara, va y se sienta en medio de su discurso y aprecia casi desde fuera a la violencia.
con algo de amor propio yo haría una casa, un libro, una vida, un infierno.
enhebra la aguga pero el hilo es de agua y la aguja no pincha ni a-traviesa nada, además de venir con su ojo perfectamente cerrado.
se dormía a ras de lluvia y olvidaba fácilmente los detalles.
navegante de silencios con bandera mustia y pobres expectativas, si an sólo hubiese una palabra que nombrara la noche en la que eternamente te dueles, pero siempre era hablar demás, la exposicion y sus dos caras angustiosas. pero uno no elige sus adicciones ni sus miedos, a menos que... peligrosa manía de buscar culpables, sin considerar por un segundo la miseria como obligada delicadeza de otro abismo.
y por qué la risa? porque es todo lo que nos queda cuando no nos queda nada, a veces es neceario anticiparse.
el frío y la velocidad de complacerse, siempre hay tanto que hacer y eso es bueno para no hacer nada.