martes, 28 de octubre de 2008

Monstruo

la parte de sí que asusta, la parte que se rebela un poco contra el mundo (al que no le importa una puta mierda esta doméstica rebelión), un poco contra sí (a quien tampoco le importa, pero vamos), un poco contra... imposible decirlo, alergia como a la vida y de pronto pararse en medio de cualquier parte mirar al reedor y encontrar a todo el mundo imbécil, casi sintiendo la necesidad de encontrar a todo el mundo imbécil, y entre todos ella, que ni siquiera es más imbécil que el resto, sólo que se duele de maneras tan absurdas, y un día el llanto incontrolable le rompe la guata, al otro día es la rabia, ganas de patearse a sí misma en el suelo de cualquier lugar sin gente pero con mucha noche y con poco pudor. pero entonces el llanto, hace tanto que no pasaba nada de esto por aquí, y ya la costumbre de estar rodeada de gente la inhabilita para ser triste, entregando de cierta forma el único reducto de privacidad, esconderse sólo por el pudor gozoso, el placer de no ser lo que debiera, mucho menos lo que quisiera, el placer de saberse irremediablemente inútil, lejana de sí y pensando en cosas que hace tiempo no se le ocurrían, todo tan fácil. y por qué habría de importarme a mí (una puta mierda) lo que pase mañana, por qué tendría yo que estar preocupada del mono superviviente, pero miento, porque sería imposible que me resistiese al encanto de la vida lacerante (já), que el encuentro con la sombra es eso finalmente: encontrar-se.
casi siempre es la risa, pero de a poco la desborda esto que se tapa de la mueca alquitranada, si al final sabe que su campo es el otro, el de la herida, revuelta por la aguja siempre demasiado gruesa, nunca demasiado justa, preferí en otro momento quedarme callada, lo prefiero ahora y sin embargo.
lenta, de discurso predecible y de vida transparente, algo de retribución? pero por qué? uno no es nada sólo por "ser", necesidad de ojos que vigilen, de pasos que sigan, de bocas que besen o hablen, y de pronto saber que no es una buena persona, que no tiene cualidades de esas que tanto gustan a la gente, y sabe además que no es ni siquiera vil, así que equivale a una piedra, pero le falta dureza, al final dolor, pena maldiciones de espejos nombrados hace tanto y no por eso menos impresionantes.
casi siempre era la risa, hasta que en el vientre se siente como si alguien golpeara desde dentro, queriendo saber si hay alguien ahí afuera, y gente hay, para bien o para mal.
el problema es no saber qué se busca, una palabra? una excusa? algo que sirva para matar o morir? una razón de amor? y la pregunta se reduce al por qué a mí, no quieriendo saber, sino cambiar la biografía personal, hacerla dulce, hacerla suave, no más de esta violencia y su revés, no más de la sangre envenenada por la ira, por el rencor y la pregunta nunca contestada "qué hice?" le pregunté eso tantas veces, me contestó con insultos de toda clase, pero sin garabatos, lo cual es de una ironía tremenda, pero nunca me explicó, ahora lo sé, porque soy yo quien reproduce sus insultos, soy yo quien comprende desde dentro la imperdonable ofensa de mi nacimiento, pasividad obliga, no puedo morir hasta que muera, sólo que ahora soy yo la que más carga conmigo.
patear algo con fuerza feroz, reventarlo en el suelo, agarrar del pelo con brutalidad, objetos inanimados, no quiero sangre gritos ni culpa, sólo patear, putear, pero contra qué contra quién, contra mí, por supuesto.
comprender la necesidd de la herida, compartirla, pero la esclavitud del dolor nunca le ha salido bien, termina comprendiendo que lo que quiere, tarde o temprano, es sanarse.
absurdo hallasgo el de la vida, eso de querer ser para otros, eso de querer ser para sí, menuda idiotez la de quedarse, menuda fe del que se jura ateo, apostemos por la inercia, claro, absurdo querer sanarse, absurdo querer huir, saber que no hay sentido posible, y sin embargo permanecer.

que madre diga que soy una mala persona, que trate yo mal a quien sólo ha sido imbécil (qué original), que me encierre en el baño 6 minutos a llorar desde no sé donde, pero que al final me engañe y crea que son mosntruos, cuando el mosntruo soy yo.
monstruo de conciencia e inconciencia, monstruo de mentiras, monstruo de falta de alevosía, humana sí, pero mosntruo sufriente e insufrible, oh, cortar alguna de mis múltiples cabezas!


desarraigo de sí, exilio de sí, expulsión de sí
todo su cuerpo se quiere fuera
pero se quiebra dentro

domingo, 26 de octubre de 2008

nota mental

no sentirse más a salvo de sí, no hacerle caso a la fiebre (en lo real), no quemarse en nadie, no mirar, no escuchar, no saber, no esperar, no quedarse, no irse, no ser (no-ser), parar la poesía y su enfermiza huella, no pretender ser lo que no se es, no pretender ser lo ques e es, escribir una canción (já, como si fuera posible, a pesar de), abandonar algo, no decir nada, no dañarse, dañarse, no hacerle caso a la frustración, a las frustraciones, no escuchar a la fantasía ni a la promesa, no saber nada, no intentar saber nada, hacerle caso de una buena vez al impulso del fin del goce, porque ya no se puede así, y ya no se puede seguir buscando el cómo.
no hacerle caso a la soledad nunca más, asumirse desgajado del mundo y de la gente, de sí, inclusive, no escribir, escribir más, hacerse daño, resistir el impulso de mandar todo a la mierda, resistir el impulso de llorar, de no querer hacerle caso a la soledad nunca más.
no hacerle caso la pena la rabia la risa, producir, aunque sea una vez en la vida, ser útil, no ser más un cacho, como sea.

Ojosdesal

dar por perdido, creer o crear al final da igual, no somos viles, pero podemos al menos intentarlo, o ser estúpidos llegando a idénticas consecuencias. y esto es como fiebre, estornudos de rabia, un no entender enredándose en mis rodillas, forzándome a caer, a ser, a mirar(te-me). quise esto, quise el humo de una música distinta, algo que gritba lo que la palabra calla, pero me dijiste una cosa, y yo no supe decir lo que debía, y me quedé callada, y asentí, y ese asentir me dio vuelta la cabeza, ya no sé mirar(me-te). destrucción en lo real de lo que me da forma en lo imaginario, pero qué hacer sin la palabra que sella el pacto con el laberinto del que saldré calavera?
para ser descubierto se debe haber estado cubierto, y yo buscando lo imposible, lo impasible, lo fatal. quema la risa en lagarganta, quema ese abraso del silencio, este abrazo de lo falso, esta eterna carencia y su revés.
dejaré los ojos, si no me conformo con palabras de sal me voy a reventar de melodías siniestras, y ya ha sido suficiente por una vida.

sábado, 25 de octubre de 2008

Nubes

yo andaba buscando(te) por caminos de sed y de sol, por caminos de miradas y de voces que de pronto me estallaban en la frente y me dejaban arrinconada en una esquina rodeada de girasoles hambrientos o quizá a la espera, lo que es decir más o menos lo mismo.
no tenía tiempo, a pesar del derroche, quería encontrar esa palabra que al nombrar la noche la redujera a llanto o a una ceniza próxima.
yo andaba buscando y de pronto me encontraba algo que parecía obedecer sin esfuerzo a los caprichos de mi fantasía, sus bordes era los bordes mismos de mi anhelo fantasmático, y era mi goce máximo saber de antemano que nada es eterno, ni siquiera de curación aceptable (juro que mi intecnión era escribir "Duración aceptable"), era mi goce saberlo y lanzarme como si cada día fuera el último, pero un día de pronto se me murió el masoquismo.
dejar los brazos abiertos por el estrecho corredor de mis pupilas, anhelantes, pero despiertas, desconfiadas, sordas de entrega y de promesas, ya no me permití ser nunca más la parte ingenua de la ecuación.
aparece la nube y lo que queda es el llanto, creer de nuevo, saber de nuevo que no era posible el sol ni en el desierto, saber que la huída acaba con todo porque sabe que no puede, sabe que la huída es inútil, entonces destruir todo y de pronto del otro lado lo otro también e persona y también tiene algo que hacer y decir, lo tóxico, lo violento y mi silueta dibujada por otra luz, la sombra implica eso, la fuente de energía que está afuera, cuerpos celestes recortados por la noche de su adentro, de todo su adentro negro y pesado, masa como un imán que corta la respiración y que termina quemando el mundo que lo alberga como sin quererlo, como detestándolo, como destetándolo, imágenes, sólo son imágenes, después la nube como constatación de que está el vacío, el lugar del miedo, el lugar de la duda de cualquier color, las cosas que no pasan y las cosas que sí, imaginé la desnudez de otra palbra sonriente y quizá tragada por el hielo de los (g)ritos inconfundibles de la negación, del desamparo y de la insoportable soledad que me ha de quitar la vida en cualquier momento, pero justo en este, no, porque sería demasiado fácil abandonarse cuando se siente en abandono, cuando se sabe en el abandono más cruel, ese que no lo es, sólo la consttación de que no se tuvo nada, no hay pérdida tras los brazos cerrados, una ves más me convierto en la parte ingenua, como si no tuviera ya suficiente en qué pensar.
yo andaba buscando(te), y encontré lo mismo de siempre, nada.

domingo, 19 de octubre de 2008

Adole(s)iendo

el miedo nunca me ha tratado con el fervor que merezco, siempre ha sido como pincelada, como insignificante advertencia, aparecer ante la llama del ahogo laxo y eterno que permanece sin tregua, péro sin peso, ante los ojos que hacen danzar a mis síntomas humanos, perfecta soledad que sobrellevo pensando en el desgaste de las ambivalencias, alguien dijo que por acá nunca era tarde, pero quizá el tiempo y el acá no se relacionene nada esta vez, se necesita un cielo paralelo, un espasmo de esperanza, de bobalicona y húmeda, viscosa verde esperanza, perfecta llamarada y una idea desfalleciendo y desvaneciéndome.
lentamente se muere la qe es carne y no mucho más que eso, de repente se encuentra perida pero despierta y corta contanco con la realidad, se miente que no le importa, se miente la abulia, a veces el aislamiento, a veces el desenfreno, a veces ambos. entonces caer, como destrozada por una fálica flecha, no en el corazón, en la mirada, esa de sí misma y del mundo, porque ve que necesita con tanta fuerza lo que no tiene ni podría tener jamás, porque es su goce, mejor ser especial porque se quiere que serlo gracias a los trucos de la mente y de las ideas desadaptativas.
volver a sentir celos, pero con la burla de saber que son pequeñas las personas, que sus necesidades, que sus emociones (nuestras, ups). de pronto nota que lo que pasa afuera parece importarle, deduce (brillante), que siempre fue así y que lo demás fue no querer admitir lo otro, lo pegajoso, lo alquitrán, la soledad.
prefiero la vida a las palabras, alguien me reprochó haber escrito algo en una lengua extranjera, me dijo algo de que este era nuestro idioma, risa, no hay palabra que pueda decir lo que callo (por falta de palabras), así que uno u otro idioma, qué más da, siempre va a ser error o falta, siempre vacío y frustración, aún así prefiero las palabras a todo lo demás.
la verdad, no hay mucho que decir, siempre caer, simple caer, sin más ánimos ni desánimos, siendo siempre testigo de la innumerable inconsistencia, de la pequeña humanidad que destruye todo sólo para destruirse a sí misma, casi como una necesidad, la pulsión de muerte no puede ser combatida, no quiere combatirse, es necesario entregarse aunque no queden anas, auqnue lo único que quede sean toneladas de vida inútil y tranquila (gracias al final que indefectiblemente se lo traga todo).

jueves, 2 de octubre de 2008

Painkillers

Escribir escribir escribir, porque la noche es corta y la tranquilidad de la farsa llega en cualquier momento y todo es ducharse vestirse salirse de sí, quemare en el afuera que es ajeno y hostil, cuando no está lleno de sonrisas que definitivamente no entiendo, si este fuera un cerebro -clínicamente- enfermo, pero es sól la inmadurez del hablante que se estremece de falta de. Y no puede mirame los pies sin encontrar que me desvanezco y que nunca me he preocupado por despreocuparme del mundo. No, no hacías las cosas bien. No, no cogiste la ruta buena, porque no cogiste ruta alguna. Mirabas la espuma y de pronto nostaste el asfalto tras ese momento de flotar en ti, de qué color era la noche que guardaba tu arsenal de porquería y muerte que quisiste bella solo una vez? pero nada te justificará en esta hora de crímenes y de esperanzas que se burlan, sí, de ti. Aparécete en medio de lgo, irrumpe, extalla, extática y voraz, como contraída en el espanto de tu contractúra cósmica que te constituyó y te instituyó y de destruyó y ahora te niega existencia. Lo demás eran palabras, siempre lo fueron, porque qué decir si no lo que se espera oír, entonces demos a la palabra irreflexiva el lugar que se merece, escóndela, disfrázala, recuerda avergonzarte de ella, demuestra que sabes que no debería estar allí, porque no es arte ni nada y te revela entre espasmos la mediocridad del ser, la imposibilidad de la vida y de la euforia, confiesa tu falta de alevosía, confieza tu rostro tapado de envidia y de horror, recuerda que no querías estar donde estuviste y siembra la duda o el pánico con ferocidad senil, esa del que sabe que lo no hecho ya nunca se hará.
Lacerada inconsistencia, salía al paso de innumerables quejas sólo para desvestirse tranquila al borde del silencio, quemaba las sábanas albergadoras de la pesadilla constante y singular, la que la azotaba y la hacía evitar dormir.
Soñe que despertaba -dije-. Lo peor es el contraste, el día se aparece en toda su violenta magnitud gracias al sueño, mientras más me adentro en la dulzura del no ser, peor es el destemple psíquico del sol y el mundo
Pero al final no era eso lo que contaba, lo que contaba el cuento que la perversión bailó toda la noche con tus ojos ciegos, caminante, recuerda que la nube se estremeces y suelta mucho más que agua en su negruzco trajín, que nadie sepa la forma de tu deseo ni el color del anhelo último que quisieras defender, recuerda prisionera, recuerda prisionero, recuerda lodo y espuma voraz, el asfalto, la mentira, las uñas largas del que comienza a pensar en huir, pero por qué esconderse si es mucho mejor lo otrro, dejarse ver, si al final uno no es tanto ni tan poco, dijeron que había algo tras ese lugar de paz, pero habían niños, risa, manteles blancos y mucho sol, asco, repulsión, sobrada valentía del que se queda en el lado luminoso.
Al fin y al cabo yo no sé mentir, me estremezco toda (más que agua) y me pongo a vomitarle a la gente en la cara mi ardor y mi prematurísima vejez, embadurnados de melancolía y nihilismo mediocre se espantan, alguno reclama a la creatividad, ambas nos reimos con risa grande y nos morimos de muerte chica porque sabemos que es sólo asco, re-pulsión.
Te pregunté una vez qué hacer,pero no eras, pero no estabas, pero era un río yo con mis palabras lesivas y lábiles (!), quedé de mirarte menos cada día, pero era mentira, porque no te miraba ya desde antes, así que empecé a mirarte.
Asumo que las consecuencias que están lejos de importunarme me demoran la resaca de esta vida incondicional, podrida y rota, tanto va el cántaro al agua y yo o sé de qué va todo esto finalmente.
Y me excuso, como si fuera importante el sentido, la dirección, si es el hastío y su revés quien me transforma en ave gigante (Roc, inclusive) para detenerme sobre las cimas del mundo, mirarlo reirme y llorar. Pero no he dado el ancho, me convierto en enorme pingüino acechando un cielo frío y acercándome lo más posible a otros para mantener mi calor, avergonzada de la misión incompleta, del sustrato traicionado o veloz, qué más da.
Al Final todo era un poco escribir por escribir, como todo lo que necesito y no logro aprovechar, caminar, respirar, etcétera.