jueves, 2 de octubre de 2008

Painkillers

Escribir escribir escribir, porque la noche es corta y la tranquilidad de la farsa llega en cualquier momento y todo es ducharse vestirse salirse de sí, quemare en el afuera que es ajeno y hostil, cuando no está lleno de sonrisas que definitivamente no entiendo, si este fuera un cerebro -clínicamente- enfermo, pero es sól la inmadurez del hablante que se estremece de falta de. Y no puede mirame los pies sin encontrar que me desvanezco y que nunca me he preocupado por despreocuparme del mundo. No, no hacías las cosas bien. No, no cogiste la ruta buena, porque no cogiste ruta alguna. Mirabas la espuma y de pronto nostaste el asfalto tras ese momento de flotar en ti, de qué color era la noche que guardaba tu arsenal de porquería y muerte que quisiste bella solo una vez? pero nada te justificará en esta hora de crímenes y de esperanzas que se burlan, sí, de ti. Aparécete en medio de lgo, irrumpe, extalla, extática y voraz, como contraída en el espanto de tu contractúra cósmica que te constituyó y te instituyó y de destruyó y ahora te niega existencia. Lo demás eran palabras, siempre lo fueron, porque qué decir si no lo que se espera oír, entonces demos a la palabra irreflexiva el lugar que se merece, escóndela, disfrázala, recuerda avergonzarte de ella, demuestra que sabes que no debería estar allí, porque no es arte ni nada y te revela entre espasmos la mediocridad del ser, la imposibilidad de la vida y de la euforia, confiesa tu falta de alevosía, confieza tu rostro tapado de envidia y de horror, recuerda que no querías estar donde estuviste y siembra la duda o el pánico con ferocidad senil, esa del que sabe que lo no hecho ya nunca se hará.
Lacerada inconsistencia, salía al paso de innumerables quejas sólo para desvestirse tranquila al borde del silencio, quemaba las sábanas albergadoras de la pesadilla constante y singular, la que la azotaba y la hacía evitar dormir.
Soñe que despertaba -dije-. Lo peor es el contraste, el día se aparece en toda su violenta magnitud gracias al sueño, mientras más me adentro en la dulzura del no ser, peor es el destemple psíquico del sol y el mundo
Pero al final no era eso lo que contaba, lo que contaba el cuento que la perversión bailó toda la noche con tus ojos ciegos, caminante, recuerda que la nube se estremeces y suelta mucho más que agua en su negruzco trajín, que nadie sepa la forma de tu deseo ni el color del anhelo último que quisieras defender, recuerda prisionera, recuerda prisionero, recuerda lodo y espuma voraz, el asfalto, la mentira, las uñas largas del que comienza a pensar en huir, pero por qué esconderse si es mucho mejor lo otrro, dejarse ver, si al final uno no es tanto ni tan poco, dijeron que había algo tras ese lugar de paz, pero habían niños, risa, manteles blancos y mucho sol, asco, repulsión, sobrada valentía del que se queda en el lado luminoso.
Al fin y al cabo yo no sé mentir, me estremezco toda (más que agua) y me pongo a vomitarle a la gente en la cara mi ardor y mi prematurísima vejez, embadurnados de melancolía y nihilismo mediocre se espantan, alguno reclama a la creatividad, ambas nos reimos con risa grande y nos morimos de muerte chica porque sabemos que es sólo asco, re-pulsión.
Te pregunté una vez qué hacer,pero no eras, pero no estabas, pero era un río yo con mis palabras lesivas y lábiles (!), quedé de mirarte menos cada día, pero era mentira, porque no te miraba ya desde antes, así que empecé a mirarte.
Asumo que las consecuencias que están lejos de importunarme me demoran la resaca de esta vida incondicional, podrida y rota, tanto va el cántaro al agua y yo o sé de qué va todo esto finalmente.
Y me excuso, como si fuera importante el sentido, la dirección, si es el hastío y su revés quien me transforma en ave gigante (Roc, inclusive) para detenerme sobre las cimas del mundo, mirarlo reirme y llorar. Pero no he dado el ancho, me convierto en enorme pingüino acechando un cielo frío y acercándome lo más posible a otros para mantener mi calor, avergonzada de la misión incompleta, del sustrato traicionado o veloz, qué más da.
Al Final todo era un poco escribir por escribir, como todo lo que necesito y no logro aprovechar, caminar, respirar, etcétera.

No hay comentarios: