Despierta. La sangre te llama, sube a las sienes el sonido empecinado de la vida que no hay forma de evadir.
Santo y seña de otra historia que persiste, la ambivalencia y su esquina de matices asombrados por la ráfaga silente de un adiós. Es graciosos el ritmo que amordaza lo dicho y lo reemplaza de muchas formas por lo real, la pintura se resquebraja, deja entrever y es ventana y es afuera, y es el laberinto de olvidarse y soñarse por las noches en que sea posible dormir, esa falacia.
Me quebré de certeza y bulla cuando aspiraba a un delirio de escasa presencia y quizá por eso. Ante la luna pretendida asomaba rasgos de incoherencia, no bastaron, como era previsible, sin embargo siempre hubo algo más que hacer con las manos o con los pulmones, porque si no para qué.
¿Y qué quería decir con todas esas palabras vanas y estrepitosas que se le aparecían por las manos y que no era capaz de callar menos en días como hoy?
Quería decir.
Y no le bastaría aparecer, el espectáculo necesita del telón como el gato de la madeja y el desbaratamiento de símbolos permite que creamos en las aristas cuando sólo existen las flores, las fluctuaciones y los matices, que ya olvidamos u olvidaremos, porque para eso nos ponemos la piel todos los días, porque para eso salimos a la calle cuanto podemos, quédate quieto un segundo y mírala, pero no, no la mires, porque podrías (improbable y sin embargo) verla.
[Si esto no ocurriera, si no fuera ella llena de ojos por dentro, si no estuviera com una loca todo el día mirándose las entrañas, mintiéndose que ve más que sangre y cosas asquerosas y hedor de cálido fluir.
Si esto no ocurriera, si ella cayera o hubiera dejado de caer, si caminara o se detuviera, si no estuviera tan sola ni tan enferma.
Ella está cansada, se ve en sus ojos (pero no, no la mires), se adivina en su inacción. Ella está cansada de no hacer nada por no estar cansada. Ella está cansada de ser ella y no le quedan más respuestas que mentirse.
Yo la miro, aunque sea un error la miro y la compadezco. No puedo dejar de mirarla.
Aunque sea un error, porque es un error, ella es un error, hemos llegado a un acuerdo.]
Despierta. El golpe de soledad o de realidad o de incapacidad, atolondradas formas del ser y es peor la falta cuando se conoce y domina el andar y el detenerse y el correr y las posibilidades (despreciables) de vuelo.
Quiso quizá quedarse atorada en uno de sus sueños diurnos, ensoñaciones de capital importancia para el equilibrio de las señales y las promesas y las ruinas de la memoria incediada o fútil.
Una letra quitaba el valor a todas las cosas, una letra invitaba a escribir todo de nuevo, pero cerraba la puerta. La caricia de otro espacio y tus manos que no están ni me soportarían el peso de tanta mala conciencia. Me quedé entre espacio y letra, fui una coma, también fui un punto y aparte, por eso la mezcla indiscriminada de caracteres, buscar la fórmula como cien monos con cien máquinas de escribir, como una torre de babel llena de libros. Escribir escribir escribir, hasta que encuentre eso que no ando buscando, el temor de saberse y la certeza de que es lo único que podría detener el movimiento de rotación (violento y constante) de la cabezagirando.
¿Sabes lo que pasa cuando un objeto que gira (veloz) sobre su propio eje se detiene de pronto?
Exacto.
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