domingo, 14 de octubre de 2007

Grito

este grito no es de sol ni de sal, es sólo el comienzo, como el último núcleo de la desesperación, la última señal no siempre es corta, pero es la última, porque ya no hay más cuando se choca con el espejo, reducir el último favor que no hicimos porque decidimos quemarnos en el odio de todos los antepasados, prefiero salir a recorrer el mundo de mis oscuridades, aunque no salga viva de esta. pero eso es lo que tiene la vida.
algunas veces basta con que tomemos las manos invisibles, auqnue no podamos hacer conexión con nada de lo que se entrega esde fuera, aunque queramos entregar y quemarnos en la entrega y quemar y lamer las heridas, pero no, nunca hay más por hacer, sólo retorcerse y esperar que la noche se cauga de alguna parte de nuestra propia imaginación.



ganas de ser otra. por lo menos de no ser yo. ganas de no ser.




1 comentario:

Pinkerton dijo...

Yo no niego a nadie, ni menos al maestro.